hasta siempre, Arturo Corcuera

Leticia Ortiz, la salvadora de la monarquía española

Publicado: 2012-09-24

Por Sergio Paz Murga

La Casa Real Española no pasa por el mejor de los momentos. A la crisis económica que tienen que soportar sus súbditos –la más grave desde los tiempos de la Guerra Civil– ahora se suma la antipatía que despierta entre la población que ve a la monarquía como una institución “vacía y superficial”.

Los índices de popularidad del rey Juan Carlos I están en mínimos históricos y para nadie es un secreto que muchos ya le reclaman que abdique pues hace rato dejó de ser un factor de estabilidad o el “garante de la democracia”, que se forjó tras la caída de la dictadura franquista a fines de la década de los setenta.

A diferencia de sus pares en Gran Bretaña, la familia real española había estado exenta de grandes escándalos y pese a que siempre tiene un batallón de paparazis, todos cumplían su función sin chistar: siempre correctos, siempre amables.

Sin embargo, el 2012 pasará a ser conocido entre los Borbón como el “annus horribilis”. El monarca tuvo serios problemas de salud que se intensificaron tras una caída mientras cazaba elefantes en el África.

No solo dejó la impresión de un rey inconsciente de las carencias de su pueblo, sino que también dio lugar a que se intensificaran los comentarios –malintencionados o no– de una supuesta relación extramatrimonial con una noble alemana.

Una de tantas “amigas” del rey que solo provocaron un mayor distanciamiento con la reina Sofía, que canceló cualquier celebración por los 50 años de matrimonio con Juan Carlos.

Nueva estrategia

Aunque el monarca pidió disculpas públicas por la cacería –¿del elefante o de la alemana?– en un hecho sin precedentes, lo cierto es que la Casa Real ha comenzado a poner en práctica una nueva estrategia para recuperar el favor del pueblo.

Y qué mejor forma de hacerlo que explotar el carisma de los príncipes de Asturias, Felipe y Letizia, que son, al final de cuentas, el futuro de la monarquía.

Por eso no es de extrañar que el 40 cumpleaños de Letizia haya sido festejado días atrás por todo lo grande, en privado y en público.

Para comenzar se difundieron unas 16 fotos de la pareja, algunas con sus hijas –las infantas Leonor y Sofía– que fueron tomadas por la reconocida fotógrafa Cristina García Rodero.

La mayor parte del material fotográfico, realizado en tres sesiones en el palacio de la Zarzuela a principios de agosto, muestra, en esencia, a una familia “relajada y feliz” que disfruta de su intimidad y que se mantiene alejada de los problemas.

Y esos problemas, no solo tienen que ver con los errores del monarca sino también con las imputaciones judiciales de Iñaki Urdangarin por el caso Noos y salpican hasta la infanta Elena, la mismísima hija de Juan Carlos.

La sesión ha sorprendido a los españoles pues se sabía que Letizia siempre ha sido muy reticente a mostrar la intimidad de su familia y, especialmente, la de sus pequeñas hijas a las que no quiere ver aparecer en la prensa de espectáculos y chismes.

Pero la princesa cedió, como ha aprendido hacerlo desde hace ocho años cuando se casó con Felipe en una boda de ensueño en la catedral de La Almudena en Madrid.

Durante ese tiempo se ha visto un gran esfuerzo de Letizia para adaptarse a la Casa Real y cumplir aquellas primeras palabras que dijo al anunciarse su compromiso con Felipe, y que dejaron sorprendidos a los periodistas, sus amigos y hasta entonces, colegas: “He venido a trabajar con el príncipe”.

Al principio Letizia Ortiz, la ex presentadora del Telediario, decidió que debía actuar con naturalidad pero de inmediato, la familia real le hizo un alto: debía ceñirse siempre al estricto protocolo. Ni más ni menos.

“Es bastante sincera, aunque ha aprendido a controlar su sinceridad, es muy clarita en sus actuaciones, además de una mujer muy válida”, la describe el periodista Emilio Oliva, autor junto a Carmen Enríquez de los libros “Los Príncipes. Preparados para reinar” (2010) y “Doña Sofía. La reina habla de su vida” (2008).

Contenida y fría

Sin embargo, al perder su carácter espontáneo, su rigidez aumentó. Tensa, contenida, fría, comedida, estirada, distante son algunos de los calificativos que se escuchan al analizar su presencia en público.

Pero frente a esa falta de relajación, la cara exterior de la figura de Letizia ha ganado aplomo dentro de la institución. No ha cometido ningún fallo grave y es por ello que la Casa Real acude a ella en estos tiempos difíciles.

“Los que conocen a la princesa Letizia saben que es una persona sumamente trabajadora”, relata Oliva. “No quiere que le salga mal su trabajo, y eso le lleva a la tensión necesariamente. Hay quien lo plantea como si fuera un elemento negativo, cuando en realidad es una virtud que alguien sea perfeccionista en su trabajo”, agrega.

Uno de los mayores aportes de Letizia a la corona ha sido el haber “humanizado” a Felipe, quien tenía un serio problema de lejanía con la gente. Ahora, los españoles ven al heredero no solo como buen hijo, sino también como buen amante, marido y padre. Ya pocos lo comparan con Juan Carlos y eso ya es bastante si quiere forjar un nuevo estilo de liderazgo en los Borbones.

El príncipe de Asturias no solo ha ganado en cercanía, también ahora sabe manejarse con los medios de comunicación, algo que tenía pendiente, y que bien se lo ha enseñado su esposa, la ex periodista y corresponsal.

Juntos han aumentado sus actividades oficiales y no dudan en poner la cara cuando se trata de presentaciones al aire libre, a expensas de los silbidos y abucheos de algunas personas que rechazan, no a ellos, sino a lo que representan.

Letizia ha aprendido a controlar sus emociones y siempre sostiene la mano de su esposo, como para darle las fuerzas necesarias y mostrar la mejor sonrisa pese a las adversidades, sabiendo que el trabajo de “modernizar” una vieja monarquía no es cuestión de días o meses, sino de años.

El cambio, además, va de la mano con su estilo personal. Una operación a la nariz le ha restado dulzura pero le ha ganado en elegancia, mientras escoge con el mayor acierto los vestidos y trajes de gala, de cóctel o vestimenta de “sport”.

“Es un icono de la elegancia, ella crea moda con su estilo sobrio y moderno, con su toque personal”, explica Francisco Merino Redruello, Director de la Escuela Internacional de Protocolo de Madrid.

Y lo mejor aún es que no duda en repetir modelos así fuera en una elegante recepción en el palacio o en un viaje oficial a EEUU o a China. La crisis obliga a medidas desesperadas, parecería decir Letizia, quien con ese “toque de calle” está garantizando la sobrevivencia de una institución que parecía condenada a su extinción.

 


Escrito por

mundomula

Sergio Paz Murga, profesor y periodista especializado en Medio Oriente. Jayme Arnao, fotógrafo y corresponsal extranjero en Francia.


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