reconoce sus orígenes

Arafat: ¿Víctima del polonio?

Publicado: 2012-07-23

Por Sergio Paz Murga

Han pasado ocho años de su muerte y Yasser Arafaf continúa desatando polémica en el Medio Oriente. Esta vez han surgido “nuevas” informaciones respecto a la causa de la muerte de quien fue el líder histórico de los palestinos durante más de cinco décadas, su amado rais.

La cadena de televisión Al Yazira emitió un reportaje esta semana en el que sugiere que Arafat pudo morir envenenado en el 2004 por haber estado en contacto con material radioactivo.

Tras un exhaustivo examen radiológico el instituto de radiofísica de la Universidad de Lausana, en Suiza, confirmó a la cadena qatarí que se hallaron importantes dosis de polonio 210 en objetos personales del “rais” como su cepillo de dientes, su ropa interior y su kefiya, su célebre pañuelo.

“Todas las mediciones son negativas excepto las de polonio 210”, señala un comunicado del instituto, quien recordó que el material es altamente radioactivo y letal.

Según los expertos, el polonio 210 es el único que está disponible en la naturaleza y su manipulación es muy complicada. Suele aparecer en forma de óxido; es un polvo rojo que el ser humano no percibe y que sólo es observable en entornos industriales.

Los investigadores lo utilizan en centrales nucleares y centros de investigación atómica aunque también hay usos –pero en cantidades muy reducidas– en cigarrillos y hasta en algunas técnicas de fotografía.

El antecedente más conocido a nivel internacional de supuesto envenenamiento por polonio fue el caso de Alexander Litvinenko. El espía ruso murió en Londres en el 2006 presuntamente envenenado con un té aderezado con polonio.

Los médicos aseguran que el material radioactivo es mucho más nocivo que el uranio y la ingesta de solo medio miligramo puede ser mortal.

El caso de Litvinenko fue particularmente cruel. Su muerte fue lenta y dolorosa y no hubo forma de salvarle la vida, pese a los intentos de los médicos por desintoxicarlo.

Los doctores señalan que cuando una persona es irradiada desde dentro los efectos no son inmediatos, sino que se percibe a partir de las 36 horas con síntomas que van desde las molestias gastrointestinales, fallo de hígado y riñones, caída de cabello, hasta la paralización del metabolismo

Si la exposición es reducida, solo suelen aparecer síntomas gastrointestinales que se superan tras una dieta blanda y la ingesta de mucho líquido para eliminar el material tóxico en la orina.

En el caso de Arafat todavía no se sabe si su intoxicación fue a través de la ingesta del material radioactivo y solo podría confirmarse con la exhumación de los restos del líder palestino, que están enterrados en el que fue su cuartel general en Ramala, conocido como “La Mukata”.

“Después de ver el resultado de la investigación quiero una exhumación, quiero pedirle a la Autoridad Palestina que me ayude y que ayude a todos los palestinos y desentierren el cuerpo”, dijo Suha Arafat, la viuda del “rais”.

El pedido ha sido escuchado inmediatamente por el actual presidente palestino Mahmud Abbas, quien se mostró dispuesto a desenterrar el cuerpo y entregarlo a un grupo de científicos internacionales para absolver cualquier duda.

Síntomas inexplicables

Pero los rumores de un posible envenenamiento no son nuevos, siempre han existido al igual que otras hipótesis –unas más descabelladas que otras– por la forma tan misteriosa en que Arafat dejó este mundo, con síntomas inexplicables.

Fiebres altas, dolores estomacales, vómitos constantes, pérdida de peso, dificultad para respirar, cegueras temporales, fueron consumiendo al “rais” durante su internamiento en el hospital de Percy, en las afueras de París.

Se habló de cáncer, una dolencia cardiaca, una enfermedad neurodegenerativa, y hasta de Sida. Lo cierto es que los médicos nunca dieron un diagnóstico exacto lo que avivó las sospechas de los palestinos que tenían un solo culpable: Israel.

En aquellos años, el Estado hebreo estaba liderado por Ariel Sharon –enemigo jurado de Arafat–, quien había recluido al “rais” a su cuartel en penosas condiciones como represalia por su apoyo a las acciones terroristas contra los israelíes.

Según el periodista e historiador Uri Dan, en un libro publicado en el 2006, Sharon le había pedido autorización al entonces presidente estadounidense George W.Bush para matar al dirigente palestino y que este se la había dado.

La manera como se deshicieron fue con una operación encubierta del Mossad. Esa operación, si se confirman con posteriores análisis, habría sido el envenenamiento con polonio 210.

Lo curioso es que Israel habría asesinado a Arafat con el objetivo de deshacerse de une elemento “desestabilizador” para la región y la seguridad del Estado judío, pero que terminó siendo una arma de doble.

No solo porque se eliminó a un dirigente cínico y corrupto, sino porque terminó por sumir en un caos y una profunda división a la sociedad palestina que se enfrascó en una guerra civil entre sectores laicos e islamistas.

Sin Arafat, Hamàs no hizo más que aumentar su poder hasta convertirse en el monstruo que es hoy en día. El “rais” fue un bebé de pecho.


Escrito por

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Sergio Paz Murga, profesor y periodista especializado en Medio Oriente. Jayme Arnao, fotógrafo y corresponsal extranjero en Francia.


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